Este restaurante se ubica frente al mar, evocando la esencia del Mediterráneo en cada rincón. Al entrar, el comensal es recibido por una gran barra que se convierte en el corazón del espacio. A partir de allí, se despliegan diversos ambientes: salas privadas, una sala general y una terraza exterior semicubierta, donde los colores azules, burdeos y ocres se combinan con rayas verticales de inspiración italiana de los años 60. Los acentos frescos, como el verde, el rosa suave y toques de naranja, aportan un punto divertido y vibrante. La playa, integrada al restaurante, permite a los comensales relajarse en tumbonas alrededor, tomando el sol mientras disfrutan de un cóctel. Así, el ambiente combina la elegancia mediterránea con un toque alegre y refrescante, transportando al comensal a una escapada junto al mar.