Este restaurante, ubicado en el interior del Museo Picasso, es un viaje a la esencia del pintor. El diseño refleja la vibrante energía de Picasso, con espacios que evocan los clásicos bistrós franceses. Las paredes se dejan desnudas, permitiendo al cliente contemplar la arquitectura del siglo XIII, del edificio original. La gastronomía se inspira en los clásicos platos franceses de toda la vida. Además, el restaurante cuenta con espacios exteriores, donde se ha buscado atraer al usuario a una experiencia íntima de jardín francés. Es un espacio que, entre tradición y arte, invita a vivir una atmósfera refinada y fuera del tiempo.