Este bar-restaurante es uno de los íconos más antiguos de Barcelona, un espacio que ha sido testigo de generaciones. En su reciente renovación, se ha respetado al máximo la esencia y el encanto del local original, pero se ha introducido un valor renovado. En especial, se ha transformado la zona de bar, donde un imponente botellero, de estilo clásico pero con una interpretación moderna, se convierte en protagonista. El mobiliario y las lámparas decorativas, cuidadosamente seleccionadas, juegan un rol esencial, generando un ambiente cálido, tradicional, pero a la vez audaz y sofisticado. Así, el bar mantiene su identidad atemporal, pero se reinventa, ofreciendo una experiencia única donde lo antiguo y lo nuevo se encuentran en armonía.