Este restaurante se inspira en el concepto del «huerto», la tradicional parcela de cultivo de la masía catalana. La idea central del local gira en torno a la premisa «del huerto a la mesa”, un regreso a las raíces, donde cada detalle remite a la naturaleza y la frescura del huerto. Los materiales hablan de esa conexión orgánica: desde las macetas en terracota, los ladrillos vistos, hasta las maderas recicladas y las lámparas de forja con un toque industrial. En el corazón del espacio, se esconde un huerto urbano, un pequeño oasis donde los cocineros recogen las hortalizas frescas y los clientes pasean, disfrutando de ese rincón verde. Así, el restaurante no solo ofrece platos, sino una experiencia sensorial, un paseo por un huerto que renueva cuerpo y alma